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Pasamos a Bolivia! PDF Imprimir E-Mail
Sunday, 06 de July de 2008
 
En Jujuy, encontramos un lindo hostal, pero un incidente desafortunado (100 pesos por lavar un bolso de ropa que debería costar 30 como máximo…) nos obligó a cambiar al hostal Jujuy, manejado por Tito, un personaje particularmente simpático.
En el hostal conocimos unas francesas que estaban por unos meses en Jujuy haciendo prácticas de medicina  y que colaboraron con el Proyecto H2 comprando la remera oficial.
 
El auto, que quedó al cuidado de Jesús, estuvo listo unos días después. Lo probé, y a pesar de toda la buena voluntad de nuestro nuevo mecánico, se volvió a romper enfrente del hotel. Nuevamente tuve que llamar a la grúa. Snif ! Cuando lo devolvieron al día siguiente, decidí partir rápidamente hacia el norte: la visa de Elise estaba por caducar!

Unos 50 km más lejos, en Volcan, justo donde Gonzalo y Elise habían tenido que llamar a una grúa unos días antes, el auto decidió conmemorar el evento… y se paró! Quince minutos más tarde, cuando el auto volvió a arrancar, después de llamar a Jesús, decidí volver a Jujuy. Llevé el auto directamente al especialista indicado, que para mi sorpresa no descubrió nada anormal.

Volvimos a tomar la ruta hacia el norte y pasamos la noche en Punamarca. Al otro día visitamos el Cerro de los Siete Colores y después pasamos por el valle de Huemamarca. Finalmente, por La Quiaca y el puesto de la frontera con Bolivia. El paso resultó fácil, por lo que pasamos la noche al otro costado, en Villazón. La noche bastante fresca y los baños ventilados, no superaron la emoción de conocer un nuevo país!

Después de una visita a los negocios fronterizos para conseguir una cámara de fotos, en compañía de Vincent, tomamos la ruta en dirección a Uyuni. La ruta… la ruta?  qué ruta? No hay rutas en Bolivia ! Cada peaje o control policial es la ocasión de probar nuestro amor por la patria boliviana pagando lo que de ahora en adelante llamamos “contribución nacional”…

El camino hacia Atocha se hizo largo, peligroso, vertiginoso, pedregoso y terminó con los amortiguadores del auto. La llegada se atrasó a causa de 1) falta de indicaciones (hasta los GPS se pierden en Bolivia…) y 2) las paradas impuestas por el auto… Una vez instalados en el hospedaje, fuimos a una degustación de la especialidad culinaria local: las salchipapas… Ahhh, las salchipapas, pregunten a Elise qué piensa sobre eso!

Al otro día retomamos la ruta hacia Uyuni y su gigantesco salar.
 
 
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Mema regresó a Buenos Aires
Luego de 2 meses de aventuras y trabajo duro, Mema regresó a Buenos Aires. Gracias por todo el apoyo brindado. Nos veremos pronto;-)
 

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