| Colombia, por fin |
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| Sunday, 05 de October de 2008 | |
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Cruzar fue fácil. La primera impresión fue tranquilizadora: no estabamos en Perú! Nos encontramos con Adrienne y Betr con quienes habíamos estado en contacto durante varias semanas sin habernos encontrado ni visto con anterioridad. Visitamos una Iglesia en Ipiales mientras esperábamos que la oficina de seguros abriera. La Iglesia fue construida sobre un puente y el costado de la montaña fue utilizado como pared para toda la estructura: realmente impresionante. Estábamos apurados por avanzar ya que queríamos evitar permanecer mucho tiempo en el sur del país. La combi VW de nuestros amigos alemanes no podía seguir el ritmo de nuestro invencible escarabjo. A pesar de esperarlos un largo tiempo en la entrada de Pasto, decidimos continuar viaje sin ellos: volveremos a reunirnos con ellos en el norte de Colombia, parecía que su camioneta llamaba demasiado la atención de los policías! Al día siguiente arrivamos a Popayan desde donde comenzamos a organizar una visita a un Parque Nacional, pero luego de una corta visita a la oficina de turismo, preferimos dirigirnos hacia el norte a la zona cafetera. Pasamos una noche en Cali y a partir de ahí la suerte tocó nuestra puerta! Estábamos buscando una finca por Salento cuando nos cruzamos con un parque ecológico. A pesar de la lluvia, nos adentramos en un camino de barro y descubrimos una hermosa y bien mantenida finca. Ya hospedados, nos enteramos que éramos los primeros huéspedes, ya que habían abierto el hotel hace apenas unos días! La comida era excelente y la bienvenida super cálida. El dueño que vivía en otra ciudad llamó para charlar con nosotros. A la mañana siguiente, Raul, el gerente de la finca recibió una llamada telefonica de Ricardo, un vecino curioso que nos invitó a almorzar... Y fue una gran sorpresa! Ricardo y Clemen, una linda pareja que decidieron vivir al borde de la sociedad en armonía con la naturaleza. Ricardo es un electromecánico y uno de sus hobbies es jugar y experimentar cosas... En un momento se alejó unos segundos y volvió (para mi sorpresa) con una réplica de la célula de agua de Stern Meyer. Para los que no conocen, Stern Meyer era un hombre que podría haber modificado su sand buggy a agua a partir de una electrólisis y producir así hidrógeno para ser utilizado en un motor convencional a combustión interna. El desafío de cualquier ingeniero de energía alternativa es poder replicar el proceso de producir suficiente gas para alimentar (por la electrólisis de agua de una corriente de baja intensidad) un motor a combustión interna. Misteriosamente faltan algunos datos de las patentes y nadie pudo jamás obtener los mismos resultados: si alguien lo logra por favor contactensé urgentemente! |
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